El concejo de Llanes, con casi cuarenta playas, merecería un capítulo entero. Guadamía, Villanueva o Cuevas del Mar, con San Antonio, componen el primer bloque de las playas llaniscas, todas ellas bastante frecuentadas, como también lo están La Huelga o el gran arenal de San Antolín, al lado del cual discurre la carretera. Todas son de arena fina, escasa longitud y buenos servicios. La playa de Torimbia es la más bella del litoral llanisco y desde hace bastantes años es nudista. Las de Barro, Borizu o la Palombina y Las Cámaras, son playas todas ellas muy frecuentadas de la zona de Celorio, playas urbanas ya un poco masificadas pero de gran belleza y arena muy fina y blanca, como todas las demás de Llanes.
Y la de San Martín es otra espléndida playa menos conocida que las anteriores. El conjunto se completa con la de Póo y las playas de la villa llanisca: el Sablón, la principal en forma de concha; Puerto Chico; y la de Toró plagada de rocas, restos de formaciones cársticas. Todo ello sin olvidar las preciosas playas de Cué, La Ballota y Andrín (las que se encuentran a ambos lados del mirador de La Boriza) y la de Vidiago. Por lo que se refiere al concejo de Ribadedeva, con el que se llega a la frontera con Cantabria, allí se encuentra la Playa de La Franca, un arenal muy concurrido con todo tipo de servicios: un hotel y dos campings. En las bajamares se puede acceder a una pequeña cala, que lleva el nombre de Playa de El Oso, a través de La Franca.